LA MUJER COMO VICTIMA DE TRAUMA SEXUAL
EMILIO ALBERTO RESTREPO BAENA
Publicado originalmente en:
REVISTA IATREIA NO L 9/No. 3/SEPTIEMBRE/1996 P 136 —139
RESUMEN
Se revisa el tema de las consecuencias físicas que la práctica sexual puede acarrear sobre las diferentes estructuras genitales y anorrectales de la mujer.
SUMMARY
WOMEN AS VICTIMS OF SEXUAL TRAUMA
Physical consequences of different modalities of sexual practice on female genital and anorectal structures are reviewed.
PALABRAS CLAVE
PRÁCTICA SEXUAL
TRAUMA SEXUAL
TRAUMA VAGINAL
INTRODUCCIÓN
En el mundo moderno la liberación de una amplia serie de restricciones morales que
imperaban en el pasado, ha permitido la apertura
en muchos campos. Uno de ellos, el de la sexuali-
dad humana, se practica en forma mucho más
abierta y espontánea, menos hipócrita, lo que ge-
nera en la mayoría de los casos experiencias más
gratificantes. casi siempre exentas de peligros y
lesiones. En algunas circunstancias, por actividad
sexual no consentida, por abuso sexual violento,
por desconocimiento o inexperiencia o por extrali-
mitación en la práctica de lo "razonable", se presen-
ta compromiso de la integridad física de uno de los
miembros de la pareja. En la presente revisión, se
compendia lo que puede ocurrir en la mujer cuando
es sujeto de trauma sexual. La experiencia enseña
que no hay límites para lo que la imaginación puede
hacer y que cualquier lesión o actividad es posible
(1-3).
TRAUMA VAGINAL
Las lesiones en la vagina pueden ser consecuen-
cia tanto de actividad sexual coital "normal" como de
asalto violento o actividades masturbatorias. Pueden
ir desde mínimas laceraciones, sólo evidenciables
por leve sangrado, dolor o dispareunia hasta verda-
deros estallidos de la mucosa. No son raras pero
muchas veces pasan inadvertidas por la renuencia
de la paciente a reconocer el tipo de actividad sexual
que lleva a cabo. Es necesario sospechar este pro-
blema en cualquier paciente que tenga una hemorra-
gia vaginal aguda y se debe practicar el interrogatorio
pertinente. Este trauma usualmente involucra la re-
gión posteroinferior de la vagina, el introito y la base
del himen. Hay que recordar que es una mucosa
friable, muy vascularizada y que con el estímulo
sexual sufre una vasocongestión importante.
Para documentar pequeñas abrasiones se puede
recurrir al examen colposcópico, usando tinciones de
lugol o azul de toluidina. Se observan telangiecta-
sias, capilares interrumpidos, laceraciones, focos
eritematosos, lesiones en forma de "lágrima", etc.
(4,5).
En las mujeres vírgenes o con muy escasa activi-
dad sexual se pueden ver desgarros himeneales,
que cursan con dolor y sangrado el cual puede ser
leve y con menos frecuencia severo. Usualmente se
localizan en las posiciones 5 y 7 del reloj. Hay que
revisar prolongaciones hacia la vagina o el recto. Si
hay sangrado activo hay que recurrir a puntos he-
mostáticos. Cuando las laceraciones se localizan en
la mitad superior de la vagina, suelen sangrar en
forma mucho más activa; generalmente son conse-
cuencia del impacto de objetos usados para asaltos,
masturbación o aborto. Hasta el3 a 15% de los casos
tienen sangrado profuso que lleva a hipovolemia y
en e11% la lesión se extiende hasta el peritoneo, con
o sin compromiso de vísceras intrabdominales. Se ha
encontrado asociación de esta lesión con cuerpos
extraños hasta en el 60% de los casos. También en
vaginas de mujeres en el posparto, posmenopáusicas,
posradiación o con intoxicación alcohólica (3,6-8).
TRAUMA RECTAL
Se presumía que la actividad sexual por vía anal
es exclusiva de hombres homosexuales. No es así,
como tampoco lo son las consecuencias médicas de
una práctica desaforada o violenta del erotismo anal.
Se invoca para demostrarlo, el estudio de Bolling
donde hasta el 25% de las mujeres reconocen prac-
ticar el anilingus o permiten la penetración anal,
como recurso ocasional de actividad sexual (3). La
mayoría de las lesiones son benignas, pero se han
descrito en algunos artículos traumas severos o ver-
daderas catástrofes pélvicas. De estas últimas se
destaca la fornicación anal con el puño que consiste
en introducir la mano (“Fist fornication”) y el antebrazo en el ano y recto
con fines de estimulación sexual. Su práctica se
asocia con el uso de estupefacientes, drogas anal-
gésicas potentes (tipo opiáceos), relajantes o nitrito de amilo (Poppers). Esto
produce muchas lesiones severas, desgarros de
muy alta morbilidad, destrucción del esfínter, celulitis
pélvica y en ocasiones la muerte (9-11 ).
Entre las lesiones menores se describen fisuras
anales, hemorroides trombosadas o sangrantes,
criptitis, abscesos perirrectales, abrasiones de la
mucosa, úlceras, proctitis infecciosa y alérgica, he-
matomas, etc. El tratamiento consiste en baños de
asiento, ablandadores de la materia fecal, suposito-
rios de anestésico local con antinflamatorios, ade-
más de instrucciones claras sobre la anatomía de la
zona y la necesidad de lubricación. Cuando sea
necesario, hay que prescribir antibióticos y realizar
desbridación y drenaje (12, 13).
Es común el uso de cuerpos extraños para esti-
mulación rectal, con retención del objeto y trauma
directo en algunos casos. Se han descrito objetos de
todos los tamaños, formas y materiales. "sólo el
tamaño del recto y la imaginación humana limitan la
clase de objetos que se usan." El problema es más
serio y común en hombres, pero también se describe
en mujeres. El tratamiento consiste en la remoción
del cuerpo extraño bajo condiciones de anestesia y
relajación, seguida de antinflamatorios y antibióticos;
en ocasiones se debe utilizar el colonoscopio o proctoscopio. Se han
descrito casos en que es necesario recurrir a la vía
abdominal para la extracción quirúrgica, incluso con
exteriorización jntestinal. Hay que descartar perfora-
ción de víscera hueca; los signos de irritación peritoneal
pueden ser tardíos pero la taquicardia persistente y la
fiebre la sugieren precozmente. En perforaciones ex-
traperitoneales la manifestación puede ser un absceso localizado.(9,10,13-16)
TRAUMA URETRAL
Las lesiones uretrales pueden ser producidas por
el uso de cuerpos extraños, aunque en las mujeres,
es menos común que en los hombres. Un caso
extraño de trauma sexual es la penetración o coito
uretral asociada con dispareunia, megauretra e in-
continencia urinaria. En los casos reportados se
asocia con anormalidades anatómicas en vagina
(agenesia congénita. himen imper1orado) (17,18).
TRAUMA POR RELACIÓN OROGENITAL
Las actividades sexuales orogenitales se han in-
corporado a la práctica rutinaria de un porcentaje
muy alto de la población. En la mayoría de los casos
no se reportan lesiones o traumas a consecuencia
de ellas, por ser casi siempre inocuas, por restriccio-
nes de tipo social o moral, o por el curso relativamen-
te rápido y benigno de las lesiones y su resolución
espontánea. La clave del diagnóstico radica en co-
nocer su existencia, en plantear el tema en el interro-
gatorio en forma seria y discreta y en discernir
adecuadamente los diagnósticos diferenciales.
El síndrome fellatio es una contusión del paladar
que provoca hemorragia sub mucosa con petequias
y equímosis, en forma redondeada y regular. No
produce dolor ni disfagia y casi siempre es un hallaz-
go casual. Es secundario a la combinación de presión
negativa dentro de la cavidad oral en el momen-
to de la relación y el impacto del pene en el paladar.
Se debe diferenciar de trauma por tos pertinaz, infec-
ciones virales, mononucleosis infecciosa, discrasias
sanguíneas y aun tumores nasofaríngeos. La lesión
cede espontáneamente en 7 a lO días sin necesidad
de tratamiento (19).
El síndrome cunnilingus ocurre por hiperextensión
de la lengua contra los dientes inferiores al practicar
sexo oral. Se caracteriza por una lesión ulcerosa en
la base de la lengua, cubierta de fibrina, con eritema
circundante. En ocasiones hay sobreinfección.
Cuando el trauma es repetido se puede observar un
fibroma o una reacción de hiperqueratosis. El diag-
nóstico diferencial se hace con úlceras de otro tipo,
chancros, trauma térmico, tumores y heridas por
prótesis. Se resuelve en forma espontánea en 7 a 10
días. Se pueden usar medidas locales de aseo y
enjuagues analgésicos y antisépticos. Igual lesión
ocurre por la práctica del anilingus (3).
El síndrome de insuflación vaginal ocurre cuando el
compañero sexual, durante una relación oral, sopla en
la vagina e introduce aire. Secundario a esto se produ-
cen desde lesiones asintomáticas hasta embolismo
pulmonar aéreo fatal, pasando por pneumoperitoneo.
En este último, el aire pasa desde la vagina hasta el
útero ya través de las trompas a la cavidad abdominal
(20). En mujeres no grávidas puede ocasionar dolor
abdominal difuso e inespecífico, en ocasiones pleurítico, irradiado a los hombros. Usualmente no hay signos
de irritación peritoneal y la radiografía muestra aire libre
bajo el diafragma. Si no hay otro hallazgo, el interroga-
torio suele orientar hacia el diagnóstico. La resolución
es espontánea (21).
En la mujer gestante se han reportado embolis-
mos aéreos venosos masivos, durante el segundo y
tercer trimestres, con una mortalidad fetal superior al
90% y materna de 87% (22,23). Esto se explica
porque la vagina de una mujer grávida puede alma-
cenar hasta dos litros de aire a presión que pasa por
el cérvix, diseca entre las membranas y el útero y
penetra a la circulación venosa pasando al corazón
derecho y al pulmón. Se describe un cuadro agudo
de disnea, dolor torácico, convulsiones, confusión
mental, sangrado vaginal y muerte. Si el diagnóstico
es oportuno, la terapia consiste en someter a la
paciente a altas concentraciones de oxígeno, en
posición de Trendelenburg (22,23). De lo anterior, se
infiere que ésta es una actividad sexual absoluta-
mente contraindicada en el embarazo. El coito y aún
el cunnilingusse consideran seguros, excepto cuan-
do la paciente sufre de amenaza de aborto o parto
prematuro, incompetencia cervical, ruptura de mem-
branas o enfermedades médicas asociadas.
OTROS TRAUMAS
Asociadas al trauma sexual es posible encontrar
intoxicaciones diversas, como las producidas por alco-
hol, marihuana, escopolamina, depresores, nitrito iso-
butico (poppers),que se han utilizado dentro del juego
erótico o como método para someter la voluntad o por
problemas de farmacodepehdencia (13).
Se ha observado todo tipo de traumas en la piel:
quemaduras, signos de juegos sadomasoquistas,
ligaduras, excoriaciones, tatuajes, mordeduras hu-
manas o animales, con riesgo de sobreinfección por
bacterias anaerobias.
La mujer puede ser también víctima de enfermeda-
des de transmisión sexual en los sitios más variados
(por ejemplo condilomatosis anal o bucofaríngea, proc-
titis gonocóccica, chancros orales ( 19) las cuales pue-
den generar confusión por el sitio de presentación y
necesitan gran agudeza en el interrogatorio.
El tema de los traumas sicológicos acaecidos
como consecuencia de la actividad sexual o las
consecuencias físicas o afectivas derivadas de la
violencia que suele acompañar a los actos de viola-
ción o agresión sexual no consentida serán tratados
en otro artículo.
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